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Manejo presupuestal del Gobierno Central
perjudica a las regiones y a los Municipios
Por: Yonhy Lescano Ancieta
Una de las promesas de la actual administración en el Gobierno Central, desde que se instaló en la Casa de Pizarro el 28 de julio del 2006, ha sido la descentralización del Presupuesto Público en los tres niveles de gobierno: Nacional, Regional y Local. Recurrentemente, el propio Presidente de la República, en sus discursos de Fiestas Patrias ante el Parlamento Nacional, se ha ufanado, año a año, de haber transferido cada vez más recursos a las regiones y a los municipios. Lo cierto es que esto es una verdad a medias, porque en cada caso no ha transferido funciones, ni competencias, o lo ha hecho tarde, o lo ha hecho sin los presupuestos correspondientes; y peor aún, no ha acompañado estos procesos aportando las indispensables fortalezas gerenciales, o de gestión pública. No lo ha hecho (o lo ha hecho muy tarde) porque el propio Gobierno Central, está carcomido por la ineficiencia y el derroche, de suerte que las ejecuciones presupuestales anuales del Ejecutivo han sido pobres.
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Pruebas al canto: Se ha dilapidado los superavits fiscales obtenidos en los ejercicios 2006, 2007 y 2008, que suman en conjunto más de 15 000 millones de nuevos soles. Ello explica que a la fecha el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF) tenga como colchón financiero para emergencias apenas poco más de 1 000 (mil) millones de dólares, cuando debería tener, por lo menos 6 000 (seis mil) millones de dólares. Ello explica que cuando golpeó la crisis financiera internacional a los mercados peruanos el año 2009, el gobierno tuviera que estructurar un Plan de Estímulo Económico de 14 000 millones de nuevos soles, en base a deuda y a líneas de crédito externas; haciendo pedazos las reglas macrofiscales de la Ley de Responsabilidad y Transparencia Fiscal, como por ejemplo, que el déficit fiscal pueda ser de hasta 2% del PBI el 2009 y el 2010, y que el incremento anual de gasto de consumo del Gobierno Central, pueda ser de hasta el 10% del PBI en el año 2009 y de hasta 8% en el 2010. Esto último, es devastador para la disciplina fiscal, puesto que hace muchos años ya estaba establecida la regla de que el gasto de consumo de este nivel de gobierno no fuera mayor al 4%.

Otro de los aspectos viciosos del manejo presupuestal del actual Gobierno Central, es el desmedido nivel del gasto corriente. Así por ejemplo, para el año 2007 el gasto corriente equivale al 62.8% del Presupuesto, para el 2008 baja al 60%; pero para el 2009 sube al 63.4%. El principal causante para esta distorsión es el Gobierno Central.

Por ejemplo, en el Presupuesto Público del año 2008 el gasto corriente del Ejecutivo está en proporción de cuatro a uno respecto al gasto de capital (S/. 28 600 millones versus S/. 7 500 millones en cifras redondas). La estructura de gasto de los gobiernos locales en dicho año, se muestra más racional: la proporción entre gasto corriente y gasto de capital es casi de uno a uno (S/. 5 100 millones versus S/. 5 400 millones).

En modo alguno pues, el Ejecutivo podría ser ejemplo de buen manejo presupuestario para las regiones o los municipios, ya que su conducta derrochadora es un factor nada desdeñable en la generación de expectativas inflacionarias, que siempre termina perjudicando más a la periferia que al centro, es decir, a las provincias más que a Lima Metropolitana, como ya ocurrió en el año 2008, cuando la inflación en Lima terminó en 7%, pero en provincias sobrepasó el 10% alcanzando muchas ciudades picos mayores al 15%, que golpearon duramente la economía popular, especialmente en los precios de los alimentos, todo por culpa de un gobierno que evaporó los ingresos tributarios extraordinarios de los años pasados, y sumó a ello un torpe manejo de los instrumentos de política económica y fiscal, como por ejemplo, estar dando por cuatro años un subsidio a las grandes mineras, a las petroleras y a las cementeras, mediante el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, que tocó piso y ahora obliga a un “gasolinazo” cada dos meses que subirá las gasolinas en S/. 1.00 el galón cada 60 días, y que de comienzo ya produjo un aumento de 9% en los combustibles el presente mes de abril. ¿Se puede llamar a esto buen manejo económico?

Pero ahí no acaban las perlas del caos presupuestario: Las prioridades del gobierno son “extrañas”. En los presupuesto públicos de los años 2009 y 2010, se destinan en promedio S/. 5 600 millones anuales para el pago de los intereses y comisiones de la deuda pública. Este elevadísimo costo financiero, es definitivamente inaceptable, en un país con tantas necesidades. A ello hay que agregar los inefables prepagos de deuda externa del orden de los 1 500 millones de dólares que se realizaron dos veces durante este gobierno para prepagar deuda con el Club de París. ¿De qué sirvieron estos prepagos si continuamos pagando más de 2 500 millones de dólares por servicio de la deuda externa al año? Sirvieron simplemente para que este gobierno presente sus balances en azul y obtenga sus famosos “grados de inversión” en el exterior, para así facilitar que los grandes inversionistas (socios del actual gobierno) que vienen al Perú obtengan sus préstamos de fuente extranjera a menos tasas de interés y en condiciones blandas. Pero al pueblo, no le sirve de nada; al contrario, los prepagos de deuda pagaderos después que se vaya este gobierno complica a las administraciones futuras que tendrán que afrontar tales pagos.

Todos estos des-manejos presupuestales del Gobierno Central, perjudican sustantivamente las legítimas expectativas y planes de desarrollo de las Regiones, las provincias y las localidades del Perú, porque las transferencias de recursos, pudieron ser cuatro veces más de lo que fueron, porque se pudo contratar toda la asesoría experta que se necesita, porque se pudo elevar la remuneración mínima vital (que no se mueve desde el 2006) en por lo menos dos veces; porque se ha podido elevar las pensiones; porque se ha podido destinar el 6% del PBI para la educación (este gobierno apenas ha llegado al 3%). Es decir, si los recursos hubieran sido eficientemente usados durante estos años de relativa prosperidad, los peruanos tendríamos una mejor calidad de vida, un mayor bienestar, y no lo que tenemos ahora: un 10% de la población, acaparando el 90% de la riqueza nacional, gracias a la gestión del actual gobierno.
 
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