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EL ENEMIGO COMÚN:
Viabilidad y Presupuesto General de la República
Por: Ing. Alberto Quezada
La Región Sur del Perú en los siguientes años, tiene la posibilidad de alcanzar un creciente desarrollo por la alternativa de explotación de sus recursos naturales: Cobre, Oro, Gas Natural, Irrigaciones, Hidroeléctricas, Plantas de Tratamiento de Agua; Mega-proyectos en Arequipa que son factibles, rentables, necesarios, pero paralizados. De la Región Sur del Perú, bien podría decir Raymondi que está en la situación de mendigo (mendigando inversión al Gobierno Central) sentado en un banco de oro (utilización de recursos naturales en beneficio propio).

En el caso de Arequipa, existe un denominador común para la determinación de la causa por la que todos sus Mega-proyectos, se estanquen, se archiven, se anulen o se demoren. Todos los escabrosos caminos que impiden el desarrollo regional conducen a la concesión o aceptación, negativa o anulación de la viabilidad de todos los proyectos. ¿Y qué es la viabilidad?, en términos generables: es la calificación de condiciones que determinan si un proyecto, es factible, necesario y conveniente de realizar.

Al proyecto Majes Siguas II, se le ha concedido, anulado y restituido la viabilidad tres veces a lo largo de los años, a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales se le ha concedido y suspendido dos veces la viabilidad y restituida gracias a "peregrinaciones" a Lima para realizar exposiciones y presentar argumentos. Al Proyecto Municipal Sistema Integrado de Transporte Público, igualmente se le ha suspendido la viabilidad, la que seguramente será restituida en el futuro.

Las autoridades arequipeñas entonces, tienen un error de diagnóstico, no perciben cuál es el enemigo, cuál es la causa común por la que no pueden desarrollar ningún proyecto y comienzan a criticarse unos a otros, a buscar culpables entre ellos mismos a exigir renuncias por no obtener resultados inmediatos. No perciben que el enemigo común no está en Arequipa, no se dan cuenta que ese algo a combatir en conjunto, es una opinión burocrática -que convertiremos imaginariamente en un ser irracional-, que el enemigo está oculto en la imperiosa, lejana y tirana "VIABILIDAD". Existe entonces un enemigo común para todas las instituciones y para los proyectos que quieran desarrollar y es la inescrutable decisión de no viabilidad.

¿Y quiénes son los que conceden, niegan o anulan la viabilidad? ¿El Sistema Nacional de Inversión Pública? ¿El Ministerio de Economía y Finanzas?, suenan instituciones importantes, sólidas, de opinión irrebatible, pero pensándolo bien, el que decide si es viable un proyecto para todos los pueblos del Perú, es un funcionario de tercer nivel sentado en un escritorio de estas instituciones al que le tocó en suerte analizar un proyecto. Los burócratas en su presunción, piensan que su responsabilidad es descalificar un proyecto, que en ninguna ciudad del Perú hay gente con la suficiente capacidad profesional como para decidir la forma de realizar un proyecto, por eso es que califican, supervisan y controlan, se inventan razones y…………. ¡niegan la viabilidad!.

Su comentario es simple, dicen irónicamente que cuidan que no se presente un proyecto que linde en lo ridículo : un monumento al sombrero en Celendín o a la ubre de la vaca en Majes, son muy buenos para ironizar y destruir pero muy malos para orientar y construir ¿Alguien puede dudar de la necesidad de construir una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales para Arequipa?; aquel funcionario que comentábamos, ¿tiene el derecho de pasar por sobre las expectativas y necesidades de toda la población de una ciudad? ... ¡Claro que pueden!, porque son representantes de instituciones "dueñas" del dinero público, ¡son los que deciden, porque son los que pagan!, aunque fuese con dinero ajeno y proveniente de la propia ciudad a la que niegan un proyecto. Y las instituciones públicas regionales o locales simplemente no pueden financiar proyectos, porque no tienen capital para grandes inversiones, porque sus ingresos corrientes son sólo para cubrir sus actividades institucionales, porque en el Presupuesto General de la República no se les ha concedido partidas suficientes.

Y llegamos al descubrimiento del otro enemigo aliado con las negativas de viabilidad: el Presupuesto General de la República y para el simple análisis de su estructura y elaboración, debemos iniciar nuestro comentario con algunos conceptos básicos.

Como toda persona natural o jurídica, en el manejo económico del Estado también se realiza dos operaciones básicas: Ingresos y Gastos.
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Distribución presupuestal en millones de soles
El Estado necesita un ingreso, una fuente de financiamiento para cumplir su responsabilidad y desarrollar sus actividades económicas y sociales y la consigue de dos maneras:
  • La coactiva, la más fácil de conseguir y la fuente principal de financiamiento, que es aquella derivada de el pago de tributos, multas o cobranzas por servicios, que es el mayor porcentaje de sus ingresos.

  • La que sigue las leyes de mercado, y por tanto la menos deseada por el sector público, como alquileres o dividendos de empresas públicas.
El ingreso coactivo, aquel que… ¡lo pagas! ..ó… ¡lo pagas!, por la "fuerza" de la ley, tales como el impuesto a la renta de empresas y personas o el IGV, que en suma total son 81,000 millones de soles provenientes de todo el país para el 2010 y que en su integridad se va a Lima, supuestamente para distribuirlos en todo el Perú.

El gasto público, debiera estar orientado hacia el desarrollo económico a través de la eficacia en el uso de los ingresos, para proporcionar bienes y servicios públicos con una distribución equitativa de la renta con igualdad de oportunidades para todas las regiones del país y el desarrollo de inversiones públicas que proporcionen bienestar y nivel de vida de la población para lograr se tenga trabajo, educación, vivienda y seguridad social, sin embargo, todo este ''poema académico'', como podemos deducir de los gráficos mostrados, se concentra en beneficiar al lugar donde está ubicado el gobierno nacional, dejando para el resto del Perú, migajas de lo recaudado.

Mas aún, los efectos de los gastos públicos influyen sin lugar a ninguna duda, en el desarrollo de dos grandes sectores económicos: empresa privada y familia. El Estado a través de la empresa privada, logrará apoyarse eficientemente para conseguir satisfacer las necesidades e intereses colectivos en lo que respecta a trabajo y a los beneficios sociales derivados de la actividad laboral y la familia será la beneficiaria directa del gasto social y del criterio con que se maneje el gasto público de transferencia, en la búsqueda de conseguir una redistribución de la riqueza en todo el país y esa es la razón por la que con el criterio de distribución presupuestal, la familia y la empresa radicada en Lima, seguirá creciendo en proporción geométrica en relación al estancamiento o crecimiento mínimo del resto del Perú. Se puede decir que existe una descentralización productiva, pero centralismo en el beneficio económico que genera esta producción, ¿o es que acaso Lima tiene minería, gas natural, petróleo o producción agrícola importante?
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Distribución presupuestal en porcentaje
Otro gasto del Estado, es la inconmensurable planilla de sueldos, honorarios y salarios de la administración pública, aunque si lo pensamos mejor y a diferencia de municipalidades y gobiernos regionales, los ministerios tienen un ingreso corriente importante y permanente en la obligación de pago que todos los ciudadanos tenemos que realizar por cualquier trámite en una dependencia pública y que no debemos menospreciar como monto recaudado: certificados, licencias, documentos, permisos y un número interminable de gestiones en todo el país, que obligan al desembolso de ciudadanos en desfile por colas interminables ante las ventanillas de recaudación y que en "pagos por minuto", va sumado directamente a las cuentas corrientes de las instituciones públicas en Lima y en cantidad más que suficiente como para cubrir el costo del trámite solicitado. Por ello, también gran parte del dinero presupuestado para ministerios, debiera emplearse en obras y proyectos de desarrollo o de urgente necesidad social en todas las regiones.
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Gráfica de distribución presupuestal de ministerios
Volviendo al ingreso del Estado, es bueno también saber, como éste se distribuye dentro de la propia administración pública. La gráfica de distribución presupuestal entre ministerios, nos hace notar el enorme poder del Ministerio de Economía y Finanzas, que es el que "criollamente" elabora el presupuesto y se asigna el 35% del presupuesto nacional – la aprobación del Congreso de la República es sumisa e intrascendente- . El misterio es saber en que emplea el MEF los más de 15,000 millones que ellos mismos han determinado recibir como parte de la torta presupuestal, probablemente a pago de deuda externa, sueldos de la alta burocracia, honorarios de mil y un asesores y limosnas otorgadas a través de créditos suplementarios para ejecutar proyectos que los ridículos presupuestos destinados a gobiernos regionales o locales no alcanzan a cubrir. Y es por esta avalancha de dinero que se auto-asigna el MEF, es, que no se entiende la avaricia suprema, las anulaciones de viabilidad y la incomprensible indiferencia cuando se trata de realizar proyectos no solo necesarios, sino indispensables para el bienestar de una gran población, como es el caso de la desidia con la que el gobierno a través de sus instituciones trata el proyecto de construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Arequipa, para la descontaminación del rio Chili.

Que se acuse a los gobiernos locales y regionales de no tener capacidad para desarrollar obras y desperdiciar dinero para la inversión es no saber o no querer saber que las decisiones sobre viabilidad de inversiones las deciden en Lima, que el financiamiento de proyectos depende de Lima, que el dinero propio originado en las regiones se queda en Lima y que la voluntad de generar desarrollo se ajusta a las preferencias, antipatías o simpatías que se originan en Lima.

Las autoridades de gobiernos regionales o locales, gremios empresariales, instituciones líderes de educación superior de cada región, debieran formar un Comité Permanente de Descentralización para estudiar la mejor forma de buscar tratos equitativos para los que no están localizados en Lima. Ni siquiera es estrategia el paralizar la ciudad con huelgas destructivas e intrascendentes o protestar a gritos, a los gobernantes en la capital no les interesa, no les afecta mientras les siga llegando el dinero y dejan que se rompa en la ciudad todo lo que se tenga que romper. Hay un enemigo común al que alimentamos económicamente, solo cabe la decisión de unirse para pensar en la forma de combatirlo.
 
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